El Puente Carlos (Praga) está construido con yemas de huevo.

Uno de los rumores que rodean el puente más viejo de Praga, El Karlův most, o Puente Carlos, es que está construido con yemas de huevo.


Por raro que parezca, para unir los bloques de piedra que forman los 516 metros de longitud y 10 metros de ancho del puente se utilizaron yemas de huevo, a modo de adhesión entre las piedras que forman el puente, permitiéndole así una mayor cohesión.







Está comprobado científicamente, muestras de la mezcla se han llevado a examen en laboratorios, corroborando el rumor. Quién lo diría, el truco de un puente que lleva más de 500 años en pie: Yemas de huevo.


No es el único rumor de tan peculiar puente: Dicen que si se apaga uno de los faroles de los laterales mientra se pasa por debajo, la persona que pasaba morirá antes de que acabe el año. O también, que la serie de números 1.3.5.7.9.7.5.3.1. (serie capicúa de números impares, primero ascendientes y luego descendientes) que se encuentra en una de las torres del puente (la de la Ciudad Vieja) hacen referencia a la fecha y hora en la que Carlos IV, aconsejado por astrólogos y numerólogos, colocó la piedra fundamental del puente: en el año 1357, el día 9 de julio (mes 7) a las 5:31 a.m.


PD:No será el único post sobre Praga, una ciudad con un encanto especial, llena de anécdotas bastante curiosas.

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