Un arco sin mortero

El año pasado asistí a una charla llamada algo así como: The history of Structures, impartida por el Dr. Inz. Slawomir Karas, profesor venido desde la Lublin University of Technology para contarnos lo bonito que era Lublin, lo bien que nos tratarían si fuéramos allí de intercambio o a hacer un máster, y de paso, a contarnos algo sobre algunas estructuras.

Después de varias fotos de la ciudad polaca, de su universidad, y alguna hasta de su hija, todavía quedaba tiempo para hablar un poco de ingeniería. Aunque ya había perdido gran parte del interés de la charla, un hecho que para muchos era algo evidente, y que yo desconocía, me sorprendió bastante:


Señores y señoras, los arcos se mantienen y soportan peso sin ningún tipo de mortero que pegue sus piezas. Simplemente, colocando una sobre otra, si se hace del modo adecuado, y las dovelas (piezas del arco) tienen la forma adecuada, será suficiente. Había oído cosas raras, como el puente Carlos en Praga, que está construído con yemas de huevo, pero nunca que no hiciese falta nada más que colocar las piedras una sobre otra.

Como bien explican en ntic.educación, aplicando fuerza vertical sobre la dovela central (o el mismo peso de la pieza), ésta debería tender a caer al suelo. Debido a su forma trapezoidal, la dovela queda encajada entre las dos piezas laterales. De este modo, la fuerza aplicada se distribuye por todo el arco, pudiendo así soportarlo.



Y para el que no se lo crea, algunos se han atrevido hasta usando libros como dovelas.



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